Nuestra misión

Betesda es un centro de sanación integral, donde el Señor está en su centro, que busca acompañar y guiar sacerdotes, religiosas y consagrados, y también a laicos, hacia una mayor intimidad con el Señor, en un lugar de encuentro, acogida, acompañamiento, terapia y sanación.

Betesda se articula sobre tres pilares inseparables: 

Oración

La oración no es una actividad añadida al proyecto, sino una de sus raíces.

La comunidad sostiene espiritualmente la misión y desarrolla espacios de
oración, alabanza e intercesión.

La oración nunca sustituirá una intervención terapéutica necesaria.

Terapia

Detrás de Betesda existe un equipo de consulta, formado por profesionales que comparten una visión integral de la persona y la convicción de que es posible trabajar con rigor científico respetando e integrando adecuadamente su dimensión espiritual.

Evangelización

Creemos que la experiencia de sanación puede abrir también un camino
de encuentro con Dios y que aquello que una persona recibe puede
posteriormente convertirse en servicio para otros.

El nombre de Betesda

El nombre procede del relato de la piscina de Betesda del Evangelio de san Juan (Jn 5,1-9).

Junto a aquella piscina se reunían personas enfermas esperando ser curadas. Jesús se acerca a un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo y le formula una pregunta decisiva: «¿Quieres quedar sano?» (Jn 5,6)

La escena expresa profundamente la vocación de este proyecto. Betesda quiere ser un lugar donde la persona pueda detenerse y comenzar un camino de sanación interior.

No queremos reducir la sanación a la desaparición de un síntoma. Queremos contemplar a la persona entera: su historia, sus heridas, sus vínculos, su cuerpo, su psicología, su vocación y su relación con Dios.

Betesda es una casa donde la vulnerabilidad puede encontrar acogida, cuidado y esperanza.

Centro Padre Pío

Betesda lleva también el nombre del Padre Pío, cuya vida estuvo profundamente vinculada a la oración, la reconciliación y el cuidado de quienes sufrían.

La identidad espiritual del proyecto encuentra en él una referencia especialmente significativa: una vida entregada a acercar a las personas a la misericordia de Dios y una particular sensibilidad ante el sufrimiento humano.

Betesda recibirá desde San Giovanni Rotondo una reliquia del Padre Pío, que será custodiada como parte del patrimonio espiritual del Centro.

Su presencia quiere recordar permanentemente que detrás de cada estructura, cada consulta, cada programa y cada edificio existe una persona concreta que necesita ser acogida.